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martes, 13 de enero de 2015

Nuestros altos poetas. Don Juan de Jesús Reyes

Por Vetilio Alfau Durán
Listín Diario, 14 de junio, 1931.

Un estimado amigo anuncia desde Santiago de los Caballeros, que Juan de Js. Reyes, el noble bardo maeño, gestiona la edición de un nuevo libro suyo, o lo que es lo mismo: obtener un nuevo triunfo en el difícil campo del arte.

Reyes ha publicado hasta ahora cinco tomos de poesía que son cinco diamantes que adornan gallardamente, su corona de poeta.
Hélos aquí:

De tierras cálidas (1922). Bella colección de poemas. Su magistral “Acción de la Barranquita”, en que canta con sublime entonación la gesta de aquel noble y heroico puñado de patriotas que en rasgo singular ofrendó su vida en aras de la Independencia. Este poema épico es una de las producciones más brillantes de la lira antillana y ocupa señero las primeras páginas del libro. Hay otros poemas, tales como “A la libertad”, “Mi bandera”, “Perversión musical” y “Cayo Báez”, que honrarían la más selecta antología nacional.

Canto a la Fe y Canto salvaje (1924). En estos dos cantos como en toda la producción de Reyes, se palpa la vigorosa inspiración de su numen; no hay aquí un solo verso que haga decaer el entusiasmo del lector.

Canto a Moca (1925). Es, dice el gran Moreno Jimenes, una corona del más puro roble sobre el frontispicio de aquella ciudad, legendaria por el valor de los hombres y la belleza de sus mujeres.

lunes, 12 de enero de 2015

De Tierras Cálidas

Por Joaquín Balaguer
La Información, 31 de enero, 1923.

Juan de Jesús Reyes era, hasta ayer, un poeta casi enteramente desconocido. Entregado al culto de la belleza en un medio sin ambiente donde la dignidad artística no tiene otro valor que el de un envidiable privilegio, se nos revela hoy como un poeta de estro fuerte y vigoroso. A primera vista se creería que es este uno de esos liróforos efímeros cuyos versos no son más que el fruto de una momentánea exaltación.

Pero hay en su libro rasgos psicológicos de muy profunda sentimentalidad y de muy noble y peculiarísima belleza para comprender que es este un poeta legítimo que adquiere ahora, al influjo del arte, la significación de una aseada y ejemplar personalidad poética.

Su nota principal es la patriótica y ello es muy natural ya que el subjetivismo lírico ha perdido toda la fuerza de su ritmo en este poema ultrasónico cuya instrucción estética sobrepasa toda posibilidad preceptiva.

En el vaso frágil y delicado de su verso no se escuchan jamás quebraduras de cristales ni en su maravilloso huerto lírico agita sus áureos cascabeles el amor. Solo la flauta mágica del viejoPan, el dios anciano que modula entre las frondas, murmura su tonada pastoril en la sagrada selva de este bardo ultrasensitivo y orgulloso como monarca lírico encelado en el imperio de sus rimas.

Don Juan de Jesús Reyes

La Información, 7 de marzo, 1934.

Valverde, la común floreciente y próspera, que augura un porvenir espléndido, porque lo quiere así la ejemplar laboriosidad de sus hijos que absorbidos en las siembras perennes y ubérrimas de extensos arrozales, tienen en la gramínea sacra puestas sus mejores esperanzas, o en la hoja aromática que abre sus abanicos esmeraldinos en la soledad de las pedreras; Valverde, repito, que dio a la historia patria una de las páginas de heroísmo digna de la consagración en mármol pentélico o de la severa austeridad del bronce épico en la caída gloriosa de aquel visionario del ideal redentorista, general Máximo Cabral, el Cristo de La Barranquita, tiene entre sus muchos tesoros, merecedores de una leyenda, una joya valiosísima, que pasa casi desapercibida para la mayoría de los dominicanos: el poeta don Juan de Js. Reyes, el vate multiforme, el taumaturgo del verso, el más rendido amante de las musas, que en el rincón anónimo de su vida de esteta regala a las almas selectas en el molde cristalino de sus concepciones la miel híblea, el néctar suave, propios para la comunión espiritual de las almas sobre el ara blanca del amor y de la belleza.

Don Juan de Jesús Reyes es poeta porque nació poeta: su alma sensible, como el cordaje de un arpa movida por las manos del viento, abre las alas policromas y canta a la montaña que se empina, al río que suspira, al pájaro que trina, al arroyo que gluglutea sus pesares, a la moza campesina que va a horcajadas sobre el pollino filosófico, al sol que agoniza en su lecho de Procusto, al puente que impone la dureza de su estructura sobre las márgenes susurrantes, al trabajo, a la paz, al amor, al heroísmo, cantos todos rebosantes de un clásico saber literario, que le h captado merecidamente dentro y fuera del país, el justo título del mejor poeta descriptivo de su patria.

La obra literaria del poeta maeño es extensa e intensa a un mismo tiempo. Sus variados libros así lo proclaman. Ha dado al Parnaso Nacional la variada flora de su espíritu, que nos obliga a reconocer en él a un auténtico poeta dominicano, digno de nuestro mejor reconocimiento, merecedor de nuestro saludo entusiasta.

sábado, 21 de junio de 2014

GENERAL DEMETRIO RODRÍGUEZ: UN CAUDILLO ATÍPICO

Por Rafael Darío Herrera

Durante el siglo XIX la Línea Noroeste fue una de las tierras más pródigas en la producción de caudillos civiles y militares. Este fenómeno se halla íntimamente asociado al papel protagónico que desempeñó dicha región durante la Guerra Restauradora como baluarte revolucionario, debido a su proximidad con la frontera domínico haitiana. Muchos de los militares que participaron en esta gesta, como Benito Monción, Juan Gómez, Diego y Gavino Crespo y otros, permanecieron en la región con parte de sus ejércitos y recursos bélicos, contribuyendo a divulgar de esta manera una cultura heroica y violenta, que se combinó con elevados niveles de pobreza.

En este entorno, de primacía de los caudillos en la esfera política, es que emerge la figura del general Demetrio Rodríguez, quien perteneció a una estirpe cuasi caballeresca cuyo supremo interés consistía, al igual que los genuinos caballeros de la Edad Media, en disfrutar de las aventuras guerrilleras.

En el general Rodríguez se cristalizan muchas de las virtudes inherentes a los caballeros medievalescos, tales como su fidelidad a la palabra empeñada, la cortesía, el poco aprecio que sentía por su vida, afición por la guerra, valoración de la fama por encima del dinero (“vámonos a ese escenario a hacernos grandes”, dijo en una ocasión), el convencimiento de que empleaba su arma por una causa justa, la admiración por los caballos, la práctica de la cacería, aunque en el caso de Demetrio era la lidia de gallos, la defensa a ultranza del honor ante cualquier ofensa, y sobre todo, la valentía.

domingo, 15 de junio de 2014

NOTAS PARA LA HISTORIA DE LA BANDA DE MÚSICA DE MAO - 2

Por Rafael Darío Herrera

La grave crisis económica que experimentó el país por la insurrección generalizada, desde inicios de 1914 hasta mediados de ese año, contra los intentos del general José Bordas Valdez de establecer una dictadura militar, mellaron sensiblemente las finanzas del Ayuntamiento de Mao.
Como respuesta a la crisis las autoridades municipales adoptaron drásticas determinaciones, tales como rebajar un 25% a los sueldos de los empleados municipales, suprimir la Academia de Música, suspender la subvención que otorgaba a la revista La Pluma que dirigía Juan de Js. Reyes y otras personalidades locales como Jaime Tió, entre otos recortes presupuestarios.

En el inventario de los instrumentos y bienes de la suprimida Academia de Música se registraron los siguientes: 3 clarinetes, 1 requinto, 1 cornetín, 2 bajos, 1 barítono, un barítono alto, 1 bombardino, 1 flautín, 3 trombones (uno en manos de Vicente Rodríguez, otro en uso por Lorenzo Bustamante y otro en depósito), un bajo (Antonio Vargas), 1 bombo, 1 platillo, 8 atriles de hierro y 2 de madera, 4 bancos de madera, 1 lápiz negro y una mesa. (Acta del Ayuntamiento, 19 de junio de 1914).

DETALLAN MUERTE DE PANCHITO MADERA

La Verdad, 9 de febrero de 1962.

Citan personas la presenciaron

El doctor Antonio Paulino, quien fue director del hospital José María Cabral, de esta ciudad, podría informar mucho en torno a la extraña muerte del señor Francisco Madera (Panchito), ocurrida en ese centro de salud.

Esto se desprende después de los informes confidenciales ofrecidos a La Verdad por un médico que prestaba servicios en el citado hospital cuando la muerte del señor Madera, y que posteriormente fue perseguido por la dictadura.

Relata ese médico que Madera llegó al hospital a las 10 de la mañana del 10 de noviembre de 1955, en una ambulancia. Tenía una herida leve en la cabeza, producida por un perdigón, según certificó el médico legista, doctor Rafael Tolentino.

DETALLAN FORMA DEL ASESINATO DE PANCHITO MADERA

La Verdad, 16 de enero de 1962.

Veinte minutos después que el señor Francisco Madera entró por sus propios pies a un privado del hospital José María Cabral y Báez, se diseminó en ese lugar la noticia de que había fallecido.

En realidad, acababa de consumarse uno de los crímenes más inhumanos de cuantos registra la historia del trujillato: se le había inyectado aire en las venas. Su muerte fue terrible.

El señor Germán A. Polanco estaba en el hospital cuando el señor Madera llegó al hospital acompañado por un teniente y dos rasos del Ejército, siendo recibidos por el director del José María Cabral y Báez, doctor Antonio Paulino.

jueves, 12 de junio de 2014

DESIDERIO ARIAS Y LA OCUPACIÓN MILITAR DE 1916 - I

Por Rafael Darío Herrera

Debido al singular carisma y simpatía que disfrutaba el general Desiderio Arias (1872-1931) entre las masas rurales de todo el Cibao y la línea noroeste, y luego de su eliminación física en las lomas de Gurabo (Mao) en junio de 1931, los ideólogos de la incipiente dictadura trujillista desplegaron ingentes esfuerzos orientados a vilipendiar y detractar su figura, fraguando así una mala conciencia entre la población sobre el caudillo liniero. Su liquidación representó, a la luz de la ideología oficial, el fin del caudillismo y la apertura de un período de paz.

Entre los múltiples denuestos lanzados contra el general Arias sobresale la imputación de ser el responsable de la ocupación militar norteamericana de 1916. El análisis de los procesos históricos acaecidos entre 1900 y 1916, sin embargo, revela que tal acusación carece de fundamento, pues la ocupación militar se halla asociada al problema de la deuda externa y sobre todo al designio de la potencia imperialista de cristalizar su dominio económico, político y militar sobre la sociedad dominicana.

sábado, 7 de junio de 2014

¿CUÁNTOS MILLONES SACARON LOS TRUJILLO DEL PAÍS?

Por Rafael Darío Herrera

Se han realizado diversas estimaciones sobre la fortuna acumulada por el dictador Rafael L. Trujillo y su familia, que operaba de acuerdo a una perfecta división del trabajo mediante el empleo de la extorsión económica, la violencia, el fraude, el despojo, la subordinación de grupos económicos, la manipulación de la legislación estatal para obtener ganancias, etc.

Como jefe absoluto del Ejército durante el gobierno de Horacio Vásquez (1924-1930), sobre todo en los años finales, Trujillo, además de las anteriores artimañas desplegó otras muchas para enriquecerse y convertirse en el hombre más poderoso del país, tales como las compras sobrevaluadas, la creación de puestos inexistentes, el crimen y el control del servicio de lavandería; este último a cargo de María Martínez, su futura esposa, etc.