Numas Ramírez hijo
La Información, 12 de marzo, 1938.
IA manera de introito
Esta serie de artículos, con los cuales nos proponemos dar a conocer el desenvolvimiento de la hoy próspera común de Valverde, en sus diversos aspecto y actividades, va dedicada a los hombres de buena voluntad, a los corazones nobles y agradecidos de todos los maeños, para quienes la historia de nuestro progreso no podrá escribirse sin la confesión leal y sincera de que todo cuanto somos y cuanto seremos en el futuro espléndido de la República lo debemos exclusivamente al genial mandatario que desde la atalaya de su fe y de su patriotismo vislumbró el milagro de las espigas en nuestras caldeadas llanuras, estudió nuestros problemas vitales y –nuevo Redentor de pueblos-, tendió su mano taumaturga sobre el dolor de nuestro desamparo para decirnos: LEVANTAOS Y ANDAD”.
Pretendemos también, por este medio hacer un llamamiento a los espíritus obcecados, negados a la realidad de la hora presente, para que meditando serena y desapasionadamente, convengan con nosotros en que la obra de construcción y renovación llevada a cabo por el presidente Trujillo para engrandecimiento y prosperidad de todas y cada una de las regiones del país, ni tiene semejanza en el pasado ni la tendrá en el futuro. Por eso Él, y solo Él, deberá ser en todo tiempo nuestro mentor y guía.
Un poco de historia
Situada al extremo este de una espléndida altiplanicie que, bordeada al norte por el río Yaque, al este por el río Mao, al sur por las lomas de Damajagua y al oeste por el arroyo Gurabo, desciende insensiblemente hacia el norte y el oeste para formar una privilegiada zona de riego, de aproximadamente cien mil tareas, a la cual debería su futura prosperidad, la riente vida que la poética fantasía habría de bautizar años más tarde con los sugerentes nombres de “Villa de los atardeceres o Villa de los canales y las espigas de oro”, vivió durante décadas la opulencia de sus crepúsculos incomparables, la paz eglógica de sus tranquilos días, arrullada por la música eterna de su río, ignorada, alejada del bullicio con que la civilización llamaba a sus puertas a medida que la cabecera de la provincia iba convirtiéndose en vigoroso y febril centro de actividad al conjuro renovador de los nuevos tiempos.