El Nacional de ¡Ahora!, 31 de mayo de 1981.
Durante la égida de Rafael L. Trujillo Molina -desde su traición al presidente Horacio Vásquez el 23 de febrero de 1930 hasta la hora de su muerte el 30 de mayo de 1961- se cometieron crímenes de todas las especies.
La vesania trujillista no hizo excepciones: cayeron profesionales, comerciantes, industriales, periodistas, obreros, militares, policías, etc. Ningún sector de la población, prácticamente, quedó a salvo.
Jamás se sabrá, con precisión, cuántas personas cayeron abatidas en una época en que el asesinato y las desapariciones físicas eran común y corriente.
Se registraron crímenes horripilantes como el asesinato de los esposos Martínez Reyna - Almánzar al comenzar el dominio trujillista y el de las hermanas Mirabal, en sus postrimerías.
Hubo episodios espeluznantes de delincuencia política como los fusilamientos masivos tras el asesinato del general Cipriano Bencosme; la exterminación de 32 miembros de valiente familia Perozo; el crimen cometido en la persona del general Vásquez Rivera y sus hermanos y contra la familia Patiño.


