domingo, 15 de junio de 2014

NOTAS PARA LA HISTORIA DE LA BANDA DE MÚSICA DE MAO - 2

Por Rafael Darío Herrera

La grave crisis económica que experimentó el país por la insurrección generalizada, desde inicios de 1914 hasta mediados de ese año, contra los intentos del general José Bordas Valdez de establecer una dictadura militar, mellaron sensiblemente las finanzas del Ayuntamiento de Mao.
Como respuesta a la crisis las autoridades municipales adoptaron drásticas determinaciones, tales como rebajar un 25% a los sueldos de los empleados municipales, suprimir la Academia de Música, suspender la subvención que otorgaba a la revista La Pluma que dirigía Juan de Js. Reyes y otras personalidades locales como Jaime Tió, entre otos recortes presupuestarios.

En el inventario de los instrumentos y bienes de la suprimida Academia de Música se registraron los siguientes: 3 clarinetes, 1 requinto, 1 cornetín, 2 bajos, 1 barítono, un barítono alto, 1 bombardino, 1 flautín, 3 trombones (uno en manos de Vicente Rodríguez, otro en uso por Lorenzo Bustamante y otro en depósito), un bajo (Antonio Vargas), 1 bombo, 1 platillo, 8 atriles de hierro y 2 de madera, 4 bancos de madera, 1 lápiz negro y una mesa. (Acta del Ayuntamiento, 19 de junio de 1914).

Preocupados por el cierre del plantel de música, en agosto de este año, Pedro Tió, Amado Franco Bido y Manuel de Js. Tineo, solicitaron a las autoridades municipales la reapertura de la Academia, la cual reinició sus actividades en 1915.

En ese momento fungía como director de la Academia y Banda de Música Bienvenido Bustamante a quien se le ordenó solo celebrar retretas en horas de la tarde debido a que la carencia de una lámpara impedía efectuarlas por las noches.

En enero de 1916 el Ayuntamiento le suspendió el presupuesto a la Academia de Música pero la sociedad El Esfuerzo decidió tomar a su cargo la Banda de Música y ambas entidades continuaron funcionaron aunque solo funcionó por unos pocos meses debido a la renuncia de Bustamante quien consiguió trabajo en la Banda de Música de Puerto Plata. (La Información, 15 de enero de 1916).

El 23 de enero de 1917 el corresponsal de La Información, Dimas de Js. Rodríguez Padrón, publicó la siguiente nota: “Se nos informa, como cosa segura, que el día 1º del entrante mes vendrá a residir entre nosotros el competente profesor de música Don Emilio Arté, con los cargos de director de la Academia y organista de la Iglesia, de lo que nos hemos alegrado mucho”.

Y efectivamente, el 2 de febrero arribó a Mao el maestro Arté para desempeñar los cargos de director de la Academia y organista de la Iglesia. En esos mismos días la viuda de Gregorio Aracena, Juana Antonia Rodríguez, encabezaba una comisión responsable de recolectar fondos para la adquisición de un armonio (“Órgano pequeño, con la forma exterior del piano, y al cual se da el aire por medio de un fuelle que se mueve con los pies”, DRAE).

La sociedad maeña recibió exultante la llegada de Rafael Emilio Arté Cruz quien nació en Santiago el 5 de abril de 1873, hijo del extraordinario músico español Rafael Idelfonso Arté Sagué, uno de los propulsores del desarrollo musical de Santiago, y de Petronila Cruz, doña Petra. Se formó como músico en la ciudad de Puerto Plata donde se integró a la banda de música militar de allí, dirigida por competentes músicos extranjeros, quienes además impartían docencia en la Academia de Música.

El propio síndico Rafael Madera se ocupó “de escoger entre jóvenes estudiosos y de vergüenza los alumnos que deban concurrir a la Academia de Música, que dirige el competente profesor Emilio Arté”. (La Información, 8 de febrero de 1917). Don Feso también adquirió métodos de solfeos para ponerlos a disposición de los estudiantes y acondicionó un salón teatro para destinarlo a la Academia. Pero además las autoridades municipales dotaron de un uniforme a los alumnos de la Academia para asistan uniformados a las retretas, compraron instrumentos musicales en el exterior y aportaron recursos para organizar el repertorio de piezas musicales.

La Academia comenzó a funcionar el 4 de febrero de 1917 bajo la competente dirección del aventajado profesor Emilio Arté y empezó a funcionar con apenas doce alumnos, todos de quince años de edad, quienes fueron los que mostraron mayor disposición hacia aprendizaje del arte de bien combinar los sonidos y el tiempo, aunque se tenía la expectativa de que el número ascendería 20 alumnos en muy poco tiempo, y sobre todo se esperaba que antes de un año Arté lograría formar una buena Banda de Música. (La Información, 13 de febrero de 1917).

Ya en el mes de mayo los alumnos de la Academia comenzaron a ensayar piezas musicales y era notorio el adelanto de los alumnos. Pero no fue hasta el mes de julio de 1918 cuando el pueblo de Mao pudo apreciar los adelantos alcanzados por los alumnos y llovieron las felicitaciones para el maestro Arté. El músico y corresponsal de La Información, Dimas de Js. Rodríguez, publicó la siguiente reseña del primer concierto ofrecido por la Banda de Música el 12 de octubre de 1918:

“La retreta celebrada por los alumnos de la Academia de Música resultó sumamente concurrida. Todas las piezas ejecutadas llenaron de admiración al público allí presente, porque muy pocos eran los que sabían del adelanto de esos alumnos. Sin temor a equivocarnos podemos asegurar que ya Mao cuenta con una Banda bastante buena. Con ese motivo enviamos al profesor Arté, director de la Academia, las felicitaciones por el brillante triunfo alcanzado por él y sus alumnos. Y que de vez en cuando se repitan esas retretas para así romper la insufrible monotonía en que vivimos”. La Información, 14 de octubre de 1918.

En ese concierto o retreta la Banda ejecutó las siguientes piezas: Himno Nacional (José Reyes), Zíngara, obertura (Millen), Caballería Rusticaua, intermezzo (Mascani), Recuerdos que juré, Schottis (J. Corsino), Ángel de Amor, vals de Johann Strauss, Viuda Alegre, melodía (Lear), Quien fuera rey, habanera (R. E. Arté), Himno Nacional (J. Reyes).

En 1919 el Gobierno militar designó al profesor Emilio Arté como profesor de canto coreado de las escuelas de la población y en este mismo año comenzó sus estudios con el maestro Arté el joven Luis Alberty quien sería uno de los grandes músicos dominicanos. (Arístides Incháustegui, Por amor al arte, Santo Domingo, p. 44). En enero de 1920, Arté compró un piano para ofrecer clases particulares en su residencia.

En 1919 mismo año el infatigable luchador por el progreso de Mao, Amado Franco Bidó, solicitó al Ayuntamiento de Santiago los atriles que había dejado de usar la Banda de esa ciudad, por haber recibido otros nuevos, para la Banda Municipal de Música de Valverde. (Boletín Municipal, Santiago, Núm. 1016, 3 de mayo de 1919).

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